Capítulo 5. El dementor.
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Un instante después, cayeron de lado a través del metal sólido y se encontraron en el andén nueve y tres cuartos. Le vantaron la mirada y vieron el expreso de Hogwarts, un tren de vapor de color rojo que echaba humo sobre un andén repleto de magos y brujas que acompañaban al tren a sus hijos. De repente, detrás de Harry aparecieron Percy y Ginny. Jadeaban y parecía que habían atravesado la barrera corriendo.
- ¡Ah, ahí está Penelope! -dijo Percy, alisándose el pelo y sonrojándose.
Ginny miró a Harry, y ambos se volvieron para ocultar la risa en el momento en que Percy se acercó sacando pecho (para que ella no pudiera dejar de notar la insignia reluciente) a una chica de pelo largo y rizado.
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-Yo tuve una sensación muy rara -respondió Ron, moviendo los hombros con inquietud-, como si no pudiera ya volver a sentirme contento...
Ginny, que estaba encogida en su rincón y parecía sentirse casi tan mal como Harry, sollozó. Hermione se le acercó y le pasó un brazo por detrás, para reconfortaría.
-Pero ¿no os habéis caído del asiento? -preguntó Harry, extrañado.
-No -respondió Ron, volviendo a mirar a Harry con preocupación-. Ginny temblaba como loca, aunque...
Harry no conseguía entender. Estaba débil y tembloroso, como si se estuviera recuperando de una mala gripe. También sentía un poco de vergüenza. ¿Por qué había perdido el control de aquella manera, cuando los otros no lo habían hecho?
Capítulo 10. El mapa del merodeador.
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La señora Pomfrey insistió en que Harry se quedara en la enfermería el fin de semana. El muchacho no se quejó, pero no le permitió que tirara los restos de la Nimbus 2.000. Sabía que era una tontería y que la Nimbus no podía repararse, pero Harry no podía evitarlo. Era como perder a uno de sus mejores amigos.
Lo visitó gente sin parar; todos con la intención de infun dirle ánimos. Hagrid le envió unas flores llenas de tijeretas y que parecían coles amarillas, y Ginny Weasley, sonrojada, apareció con una tarjeta de saludo que ella misma había hecho y que cantaba con voz estridente salvo cuando se cerraba y se metía debajo del frutero.
Harry Potter y el Prisionero de Azkaban
Copyright © J.K. Rowling, 1999
Copyright © Emecé Editores, 2000
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Marzo 2010 |