Capítulo 7. El Club de las eminencias.
[...]
Harry se despidió con la mano hasta que el expreso de Hogwarts tomó una curva y los Weasley casi se perdieron de vista; entonces se dio vuelta en busca de los demás. Supuso que Ron y Hermione estarían en el vagón de los prefectos, pero vio a Ginny en el pasillo charlando con unas amigas. Se dirigió hacía allí, arrastrando su baúl.
Cuando lo veían acercarse, los otros estudiantes se quedaban mirándolo con todo descaro e incluso pegaban sus caras contra las ventanas de sus compartimientos para poder verlo. Él ya había previsto que durante ese curso tendría que soportar muchas miradas curiosas, sobre todo después que El Profeta, lo llamara "El Elegido" pero no disfrutó sentirse el centro de atención.
- ¿Vienes conmigo a buscar compartimiento?- le preguntó a Ginny.
- No puedo, Harry, he quedado con Dean- se disculpó ella con una sonrisa. - Nos vemos luego.
- De acuerdo - contestó él, pero notó una extraña punzada de fastidio cuando la vio alejarse meneando su roja cabellera. Durante el verano se había acostumbrado tanto a la compañía de Ginny que casi había olvidado que, en el colegio, ella no andaba mucho con él, ni con Ron y Hermione.
Capítulo 9. El príncipe mestizo.
[...]
Harry y sus dos amigos tuvieron que compartir mesa con Ernie. Eligieron la que estaba más cerca de un caldero dorado que rezumaba uno de los aromas más seductores que Harry había inhalado jamás: una extraña mezcla de tarta de melaza, palo de escoba y algo floral que le parecía haber olido en La Madriguera.
[...]
Harry también había reconocido la sustancia que borboteaba con lentitud y tenía una consistencia parecida a la del lodo, pero no le molestó que Hermione contestará una vez más al profesor, al fin y al cabo, era ella quien había conseguido prepararla en su segundo año en Hogwarts.
- ¡Excelente, excelente! Y ahora, ésta de aquí... ¿Sí, querida?-, dijo Slughorn, ahora mirando con cierto desconcierto a Hermione, que volvía a tener la mano levantada.
- ¡Es Amortentia! -
- En efecto. Bien parece innecesario preguntar - dijo Slughorn, impresionado-, pero supongo que sabes qué efecto produce, ¿verdad?
- ¡Es el filtro de amor de amor más potente que existe!- respondió Hermione.
- ¡Exacto! Lo has reconocido por su característico brillo nacarado ¿no?
- Sí, y porque el vapor asciende formando unas inconfundibles espirales,- agregó ella con entusiasmo -. Y se supone que para cada uno tiene un olor diferente, según lo que nos atraiga.
[...]
- Un momento- dijo una voz muy cerca del oído de Harry y el muchacho percibió una vaharada del perfume floral que había olido en la mazmorra de Slughorn. Era Ginny, que se unía a ellos-. ¿He oído bien? ¿Has seguido las instrucciones anotados por alguien en un libro Harry?-
Ginny parecía enfadada y alarmada. Harry enseguida supo en qué estaba pensando.
- Descuida - la tranquilizó, bajando la voz -. No tiene nada que ver con... el diario de Riddle. Es simplemente un libro de texto viejo en el que alguien hizo unos garabatos.
- Pero tú has hecho lo que ponía el libro, ¿no?.
- Sólo probé algunos consejos anotados en los márgenes. En serio Ginny, no hay nada de raro en...
Capítulo 14. Felix Felicis
[...]
Siguió animándolo mientras regresaban al castillo, y cuando llegaron al segundo piso, Ron parecía un poco más alegre. Sin embargo, cuando Harry apartó el tapiz para tomar el atajo usual hacia la torre de Gryffindor, los dos amigos encontraron a Dean y Ginny, abrazados y besándose apasionadamente, como si los hubieran pegado con cola.
Harry sintió que algo enorme y con escamas cobraba vida en su estómago y le arañaba las entrañas; fue como si un chorro de sangre muy caliente le inundara el cerebro, le borrara todos los pensamientos y los sustituyera por un acuciante impulso de hacerle un embrujo a Dean y convertirlo en jalea. Mientras se debatía con esa repentina locura, oyó la voz de Ron, aunque le sonó como si su amigo estuviese muy lejos de allí.
- ¡Eh, eh!
Dean y Ginny se separaron y volvieron las cabezas.
- ¿Qué pasa?- preguntó Ginny.
- ¡No quiero ver a mi hermana besuqueándose con un tipo en público!
- ¡Este pasillo estaba vacío antes de que vinieras a meter tus entrometidas narices! - le espetó Ginny.
Dean no sabía dónde esconderse. Le lanzó a Harry una tímida sonrisa que éste no le devolvió; el monstruo que acababa de nacer en su interior bramaba exigiendo la inmediata destitución de Dean del equipo.
- Este €¦ ven Ginny,- dijo Dean, -Vamos a la sala común. €¦-
- ¡Ve tu!- dijo Ginny, -Yo quiero hablar con mi querido hermano!- Dean se fue, sin parecer apenado por tener que dejar el lugar.
-Bien,- dijo Ginny, quitando su pelo rojo de la cara y mirando ferozmente a Ron, -vamos a dejar las cosas claras de una vez por todas. No es de tu incumbencia con quien salgo o que hago con ellos, Ron-- - ¡Si, si lo es!- dijo Ron igual de enojado. - ¿Crees que quiero que la gente esté diciendo que mi hermana es una--
- ¿Una qué?- gritó Ginny, sacando su varita. - ¿Una qué, exactamente?- -El no quiere decir nada, Ginny-- dijo Harry automáticamente, aunque el monstruo estaba rugiendo su aprobación a las palabras de Ron. - ¡Oh si, si quiere decir!- dijo ella centelleando hacia Harry. -Solo porque el nunca se ha besuqueado con nadie en su vida, solo porque el mejor beso que le han dado ha sido de nuestra tía Muriel--
- ¡Cállate!- bramó Ron, pasando del color rojo al marrón.
- ¡No, no me voy a callar!- chilló Ginny fuera de si. - ¡Te he visto con Phlegm, esperando que ella te bese en la mejilla cada vez que la vez, es patético! ¡Si tu salieras y te besuquearas un poco con alguien, entonces no te importaría que los demás lo hicieran!-
Ron había sacado su varita también; Harry se puso rápidamente entre los dos.
- ¡No sabes de lo que estás hablando!- vociferó Ron, intentando conseguir un tiro libre hacia Ginny alrededor de Harry, quien ahora estaba parado enfrente de ella con sus brazos estirados. - ¡Solo porque no lo hago en público- ¡-
Ginny gritó con una risa burlona, tratando de empujar a Harry fuera del camino.
- ¿Has estado besando a Pigwidgeon? ¿O conseguiste una foto de la tía Muriel y la escondiste bajo tu almohada?- Tú-
Un rayo de luz naranja voló bajo el brazo izquierdo de Harry y no le dio a Ginny por centímetros; Harry empujó a Ron hacia la pared.
-No seas estúpido--
- ¡Harry se ha besuqueado con Cho Chang!- gritó Ginny, que parecía estar a punto de llorar. - ¡Y Hermione se besuqueó con Víctor Krum, sólo tú actúas como si fuera algo desagradable, Ron, y es porque tienes tanta experiencia como un niño de doce años!-
Y con eso, se alejó enojada. Harry rápidamente soltó a Ron; la mirada en su rostro era asesina. Ambos estaban ahí parados, respirando pesadamente, hasta que la señora Norris, la gata de Filch, apareció por la esquina, rompiendo la tensión.
-Vamos- dijo Harry, ante el sonido del caminar arrastrado de Filch, que llegaba a sus oídos.
Se apresuraron hacia las escaleras y hacia el corredor del séptimo piso. - ¡Ey, fuera del camino!- gruñó Ron a una pequeña niña que saltó del susto y tiró una botella de huevos de sapo.
Harry difícilmente notó el sonido del cristal rompiéndose; se sentía desorientado, mareado, ser alcanzado por un rayo debía ser algo así. Es solo porque ella es la hermana de Ron, se dijo a sí mismo. No te gustó verla besando a Dean porque es la hermana de Ron €¦
Pero inesperadamente llegó a su mente una imagen del pasillo solitario con él mismo besando a Ginny €¦ El monstruo en su pecho ronroneó €¦ pero luego vio a Ron rompiendo el tapete y apuntando su varita a Harry, gritando cosas como -traición de confianza- €¦ -supuestamente eres mi amigo- €¦
- ¿Crees que Hermione se haya besado con Krum?- preguntó Ron abruptamente, mientras se acercaban a la Dama Gorda. Harry comenzó a sentirse culpable y cambió su imaginación hacia un corredor en el que Ron no se entrometiera, en el que el y Ginny estuvieran solos- - ¿Qué?- dijo confundido. -Oh €¦ este...- La respuesta sincera era -si,- pero el no quería decirla. Sin embargo, Ron parecía estar captando lo peor de la mirada de Harry.
-"Sopa de leche",- dijo sobriamente a la Dama Gorda, y treparon por el hoyo del retrato hacia la sala común.
Ninguno de los dos mencionó a Ginny o Hermione otra vez, de hecho, casi no se hablaron en toda la tarde, y se fueron a la cama en silencio, cada uno absorto en sus pensamientos, Harry yacía despierto por un largo rato, mirando al dosel de su cama de cuatro postes y tratando de convencerse que sus sentimientos por Ginny eran completamente de hermano mayor. Ellos habían vivido, o no, como hermano y hermana todo el verano, jugando Quidditch, provocando a Ron, y riéndose de Bill y Flegggrrr? El conocía a Ginny por años. €¦Era natural que se sintiera protector €¦natural que el quisiera protegerla €¦que quisiera romper cada extremidad de Dean por haberla besado €¦No €¦ tendría que controlar ese sentimiento fraternal en particular.
Ron dio un gran ronquido.
Ella es la hermana de Ron, se dijo firmemente. Hermana de Ron. Está fuera de límites. Él no arriesgaría su amistad con Ron por nada. Acomodó su almohada en una forma más confortable y esperó a que le llegara el sueño, tratando con todas sus fuerzas de no permitir que sus pensamientos se fueran a ningún lugar cercano a Ginny.
Capítulo 16: Una Navidad glacial.
[...]
- Tienes un gusano en el pelo, Harry- observó Ginny, risueña, y se inclinó sobre la mesa para quitárselo. A Harry se le erizó el vello de la nuca, pero esa reacción no tenía nada que ver con el gusano.
Capítulo 20: La Petición de Lord Voldemort
[...]
Harry y Ron dejaron la enfermería el Lunes temprano por la mañana, completamente sanos gracias a los cuidados de Madame Pomfrey y disfrutando de los beneficios de haber sido golpeados y envenenados, de los cuales el mejor era que Hermione volvía a mostrarse amistosa con Ron. Hermione incluso los acompañó a desayunar, dándoles la noticia de que Ginny había discutido con Dean. Ese sentimiento dentro de Harry, despertó nuevamente y con nuevas esperanzas.
- ¿Por qué pelearon? - preguntó, tratando de sonar casual mientras daban vuelta en el pasillo del 7 ° piso que estaba vacío, excepto por una chica que había estado examinando el tapiz de los Trolls en Tu-tú. Se alarmó al ver que los de 6 ° año se acercaban y dejó caer la pesada balanza de cobre que llevaba consigo.
- Está bien - dijo Hermione amablemente, apresurándose a ayudarla. - Aquí tienes...
Tocó la balanza rota con su varita y murmuró - Reparo -. La chica no agradeció el gesto, pero permaneció en el mismo lugar mientras pasaban y los observó alejarse; Ron volteó a verla.
-Juro que se están volviendo más pequeñas - Dijo.
- No le hagas caso - dijo Harry, un poco impaciente. - ¿Por qué peleaban Ginny y Dean, Hermione? -
-Ah, Dean se estaba riendo de que McLaggen te arrojara esa Bludger - dijo Hermione.
-Debió ser gracioso - dijo Ron pensativo.
-No fue nada gracioso!- dijo Hermione enfadada. - Fue terrible y si Coote y Peakes no hubieran alcanzado a Harry podría haberse hecho mas daño!-
-Si, bueno, no había necesidad de que Ginny y Dean se separaran por eso - dijo Harry tratando de sonar de lo más normal. - ¿O siguen juntos? -
-Si, aun lo están... pero ¿por qué estas tan interesado? - preguntó Hermione, viendo a Harry directamente.
- ¡Es solo que no quiero que mi equipo de Quidditch se vuelva a desorganizar! - contestó rápidamente, pero Hermione seguía con esa mirada de sospecha. Se sintió muy aliviado cuando una voz lo llamó.
-Harry! - Dándole la oportunidad de voltear.
Capítulo 24: ¡Sectumsempra!
[...]
- Nos hemos peleado, -le dijo a Harry en un susurro apenas abriendo la boca. -La otra noche, cuando me vio salir del dormitorio con Hermione. Obviamente ella no te pudo ver, por lo que piensa que esto había sido sólo entre nosotros dos.
- Ah, -respondió Harry. -Bueno, no piensas que ya terminó, ¿o sí?
- No, -admitió Ron. -Fue muy malo mientras ella estaba gritando, pero al final no tuve que terminar.
- Cobarde -dijo Hermione, quien parecía divertida. -Bueno, al parecer fue una mala noche para los romances en general. Ginny y Dean también pelearon, Harry.
Él pensó que había suspicacia en su mirada cuando le dijo eso, pero no era posible que ella supiera que de repente, en su interior, Harry estaba bailando conga. Manteniendo su rostro tan inmóvil y su voz tan indiferente como pudo hacerlo, le preguntó:
- ¿Cómo sucedió?
- Oh, fue algo realmente tonto €¦ Ella dice que él siempre intenta ayudarla a pasar el agujero del retrato, como si ella no pudiera hacerlo por sí misma €¦ pero las cosas entre ellos han estado un poco mal últimamente.
Harry le echó una mirada a Dean que estaba al otro lado del salón de clases. Ciertamente parecía muy desdichado.
- Por supuesto, esto te pone a tí en un dilema, ¿verdad? -preguntó Hermione.
- ¿Qué quieres decir? -inquirió rápidamente Harry.
-El equipo de Quidditch -respondió ella. -Si Ginny y Dean no se hablan €¦
-Ah €¦ sí, sí -dijo Harry.
-Flitwick -les advirtió Ron. El pequeño profesor de Encantamientos se acercaba balanceándose hacia ellos, y Hermione era la única que había logrado convertir el vinagre en vino; su vaso estaba lleno de un líquido de color profundamente carmesí, mientras que los contenidos de los vasos de Harry y Ron eran todavía de un lóbrego color café.
-Vamos, vamos, niños, -les reprochó el profesor Flitwick con su voz chillona. -Menos plática y más acción €¦ déjenme ver cómo lo intentan €¦
Levantaron sus varitas juntos, concentrándose lo más que podían, y apuntaron a sus respectivos vasos. El vinagre de Harry se convirtió en hielo, el vaso de Ron explotó.
-Sí €¦ de tarea, -dijo el profesor Flitwick, emergiendo de debajo de la mesa y sacudiéndose pedacitos de vidrio de la punta de su sombrero, -practiquen.
Tenían uno de esos poco comunes momentos libres juntos después de la clase de Encantamientos, y se dirigieron los tres hacia la sala común. Ron parecía estar totalmente despreocupado sobre el fin de su relación con Lavender, y Hermione parecía muy contenta. Cuando le preguntó porqué sonreía, ella simplemente dijo: "Es un bonito día." Ninguno de los dos parecía darse cuenta de la fiera batalla que se estaba librando en el cerebro de Harry:
Es la hermana de Ron.
¡Pero le ha dado calabazas a Dean!
Sigue siendo la hermana de Ron.
¡Soy su mejor amigo!
Eso sólo empeora las cosas.
Si antes de hacer nada yo hablara con él €¦
Te pegaría un puñetazo.
¿Y si no me importa?
¡Es tu mejor amigo!
[...]
Durante los siguientes quince días se vieron las mejores prácticas de Quidditch desde que Harry era capitán. Su equipo estaba tan contento de librarse de McLaggen, tan feliz de tener a Katie por fin de regreso, que todos estaban volando extremadamente bien.
Ginny no parecía en lo absoluto afectada por su rompimiento con Dean, todo lo contrario, estaba consagrando su vida y alma al equipo. Sus imitaciones de Ron balanceándose ansiosamente de arriba hacia abajo frente a los aros de gol cuando la Quaffle se dirigía a él, o las de Harry gritándole órdenes a McLaggan antes de ser noqueado, los mantenía a todos realmente animados. Harry, riéndose junto con los otros, estaba agradecido de tener una razón inocente para mirar a Ginny; ya había recibido varios golpes de Bludger por no tener los ojos puestos en la Snitch durante las prácticas.
La batalla aún se libraba en su cabeza: ¿Ginny o Ron? A veces creía que al Ron-después-de-Lavender no le importaría demasiado si le pedía a Ginny salir con él, pero entonces recordaba la expresión en el rostro de Ron cuando la había visto besarse con Dean. Esto le hacía estar seguro de que Ron consideraría como una alta traición si Harry tan sólo se atreviera a tomarle la mano a Ginny.
Todavía Harry no podía darse el valor para hablar con Ginny, reír con ella o caminar de regreso con ella al término de las prácticas por mucho que anhelara hacerlo. Siempre se sorprendía a sí mismo pensando cuál sería la mejor manera de acercarse a ella. Hubiera sido ideal si Slughorn hubiera dado otra de sus pequeñas fiestas, para que Ron no estuviera cerca. Desafortunadamente, parecía que Slughorn ya se había dado por vencido. Una o dos veces consideró la idea de pedirle ayuda a Hermione, pero no se creía capaz de soportar la mirada de autosuficiencia en su rostro, ya que creía que ella lo había atrapado más de una vez mirando a Ginny o riéndose de sus bromas. Y como si esto fuera poco, tenía la molesta preocupación de que si él no le pedía pronto a Ginny salir juntos, de seguro alguien más se le podía adelantar, ya que últimamente ella era demasiado popular. Quizá demasiado para su propio bien, como Harry y Ron pensaban ( ¡estaban de acuerdo, por fin!).
Aún con todo, la tentación de tomar un buen trago de Felix Felices era cada día más fuerte, y Harry se preguntaba si en este caso se ameritaba hacerlo, o si sólo tendría que "tentar las circunstancias" cómo puntualizó Hermione. Los agradables días de Mayo se deslizaban suavemente mientras Ron parecía estar sobre el hombro de Harry cada vez que él observaba a Ginny. A veces se encontraba a sí mismo deseando con fervor un golpe de suerte que le permitiera a Ron darse cuenta que nada lo haría más feliz que el hecho de que su mejor amigo y su hermana se enamoraran y les permitiera estar a solas un poco más de tiempo que el par de segundos habituales. Pero aparentemente no habría oportunidad de nada con la final de Quidditch encima y Ron queriendo hablar sólo de tácticas de juego todo el tiempo.
Ron no era el único interesado en este tema; las expectativas del juego entre Gryffindor y Ravenclaw, el partido que decidiria el campeonato, parecían haberse regando como pólvora por todo el castillo. Si Gryffindor apaleaba a Ravenclaw por un margen de trescientos puntos (algo posible, ya que Harry no había visto a su equipo mejor que ahora), ellos se llevarían el campeonato. Pero si les ganaban con menos de trescientos puntos, quedarían segundos después de Ravenclaw; si perdían por cien puntos estarían en tercer puesto detrás de Hufflepuff; o si perdían por más de cien puntos, quedarían en cuarto lugar, y nadie, estaba seguro Harry, olvidaría en los siguientes dos siglos que él capitaneaba el equipo cuando cayeron desde su primer puesto hasta el último.
Los días previos al partido estuvieron plagados de los acontecimientos usuales: miembros de las casas rivales intentaban intimidar a los del equipo contrario en los pasillos; cánticos desagradables sobre algún jugador se dejaban oír ruidosamente cuando éste pasaba; los miembros de los equipos se pavoneaban disfrutando de la atención o corrían a los baños entre clases para vomitar. De cualquier forma, Harry creía que el resultado del partido estaría entrelazado inevitablemente con el éxito o fracaso de sus planes hacia Ginny. Sabía que si ganaban por más de trescientos puntos las escenas de euforia y la fiesta post-partido serían tan reconfortantes como un gran trago de Felix Felices.
[...]
Sintió sobre él los ojos de Ginny, pero no tuvo el valor para mirarla directamente; no podría soportar que lo viera con decepción o enojo. Le había dicho que podría jugar como Buscadora sólo este sábado, mientras que Dean podría reincorporarse al equipo como Cazador en su lugar. Quizá, si ganaban, Ginny y Dean podrían volver durante la euforia de la fiesta después del partido... El sólo pensamiento atravesaba a Harry como un cuchillo helado.
-Harry -preguntó Hermione, - ¿cómo puedes seguir defendiendo a ese libro después que ese hechizo...?
- ¡Deja de insistir en ese tema del libro! -gritó Harry. - ¡El Príncipe sólo lo copió! ¡No quiere decir que él recomendara su uso a nadie! ¡Por lo que sabemos, hizo una nota de algo que había sido usado en su contra!
-No lo creo así, -insistió Hermione -Estás realmente defendiendo...
- ¡No estoy justificando lo que hice! -dijo rápidamente Harry -Desearía no haberlo hecho nunca, pero no es justo que tenga cerca de una docena de días de detención. Sabes bien que yo no usaría un hechizo como ese, ni siquiera en Malfoy, pero no le eches la culpa al Príncipe ya que él no escribió "intenten esto, es realmente efectivo"... sólo hizo algunas notas para él mismo, no para otros...
-Ahora dime -dijo Hermione, - ¿quieres decir que piensas volver a...?
- ¿A recuperar el libro? Sí, así es, -dijo Harry enérgicamente. -Escucha: sin el Príncipe yo nunca hubiera ganado la Felix Felicis; nunca hubiera sabido cómo salvar a Ron de envenenamiento; nunca hubiera...
-...tenido una brillante reputación en Pociones que realmente no mereces. -dijo Hermione ácidamente.
- ¡Déjalo en paz, Hermione! -dijo Ginny, y Harry se sintió tan sorprendido y agradecido, que levantó la vista hacia ella. -Por lo que hemos oído, Malfoy estaba tratando de usar una maldición imperdonable, por lo tanto, ¡deberías estar agradecida de que Harry hubiera tenido algo realmente bueno que lo salvara!
- ¡Pues claro que estoy contenta de que Harry no haya sido tocado por la maldición! -replicó Hermione, claramente herida. - ¡Pero si eres capaz de llamarle "algo bueno" al hechizo Sectumsempra, Ginny, mira dónde ha colocado a Harry ahora! Y eso sin mencionar lo que esto ha hecho con su oportunidad de ganar el partido...
-Ah, no empieces a fingir que entiendes de Quidditch, -dijo Ginny con crueldad, -solamente quedas en ridículo.
Harry y Ron miraron cómo Hermione y Ginny, que siempre se habían llevado muy bien entre ellas, estaban sentadas con los brazos cruzados y mirando en direcciones opuestas. Ron le echó una mirada nerviosa a Harry, tomó un libro al azar y lo escondió detrás de él. De cualquier modo, Harry, muy en el fondo sabía que se lo merecía, aunque, inexplicablemente, se sentía contento. No le importaba que nadie le hablara por el resto de la tarde.
[...]
Harry miró alrededor; Ginny corría hacia él con expresión radiante y decidida, y al llegar a su lado le rodeó el cuello con los brazos. Y sin pensarlo, sin planearlo, sin preocuparle que hubiera cincuenta personas observándolo, Harry la besó.
Tras unos momentos que se hicieron largísimos (quizá media hora, o quizá varios días de fulgurante sol), Harry y Ginny se separaron. La sala común se había quedado en silencio. Entonces varios silbaron y muchos soltaron risitas nerviosas. Harry miró por encima de la coronilla de Ginny vio a Dean Thomas con un vaso roto en la mano y a Romilda Vane con gesto de escupir algo. Hermione estaba radiante de alegría, pero a quien Harry buscaba con la mirada era a Ron. Al fin lo encontró: estaba muy quieto, con la Copa en las manos, como si acabaran de golpearlo en la cabeza con un bate. Los dos amigos se miraron una fracción de segundo, y entonces Ron hizo un rápido movimiento con la cabeza cuyo significado Harry entendió de inmediato: Si no hay más remedio...
La fiera que albergaba en su pecho rugió triunfante; Harry miró a Ginny; sonriente, y sin decir nada señaló el hueco del retrato. Le pareció que lo más indicado era dar un largo paseo por los jardines, durante el cual, si les quedaba tiempo, podrían hablar del partido.
Capítulo 25. Las palabras de la vidente.
[...]
El hecho de que Harry Potter estuviera saliendo con Ginny Weasley parecía interesar a mucha gente, la mayoría eran chicas, durante las siguientes semanas Harry se encontró estrenando una cierta indiferencia a las murmuraciones. Después de todo era un cambio agradable que se hablara de él a causa de algo que lo hacía más feliz de lo que podía recordar haber estado por un largo tiempo, en lugar de por haber estado involucrado en terribles episodios de magia negra.
-Se podría pensar que la gente tiene temas mejores para murmurar- dijo Ginny, mientras se sentaba en el suelo del cuarto común, recargada en las piernas de Harry leyendo el Profeta. -Tres ataques de dementores en una semana y todo lo que hace Romilda Vane es preguntarme que si es cierto que tienes un Hipógrifo tatuado en el pecho.
Ron y Hermione se morían de risa. Harry los ignoró.
- ¿Qué le contestaste?-
- Que es un colacuerno húngaro- dijo Ginny pasando una página del periódico distraídamente.
-Gracias- dijo Harry frunciendo el ceño- ¿y qué les dijiste que tiene Ron?-
- Un micropuff, pero no le he dicho dónde.
Ron frunció el ceño mientras Hermione se revolcaba de risa.
-Cuidado- dijo con tono de advertencia a Harry y a Ginny -sólo porque les di permiso no significa que no se los pueda retirar.
-Tu permiso- se burló Ginny - ¿desde cuándo me das permiso de hacer algo? De cualquier manera, tu mismo dijiste que preferías que fuera Harry a Michael o Dean.
-Bueno sí lo prefiero- dijo Ron con resentimiento -Y eso siempre que no empiecen a besarse en público-
-Tremendo hipócrita! ¿Te acuerdas de ti y de Lavender, enredados como un par de lombrices por todas partes?- Preguntó Ginny.
Pero la tolerancia de Ron no iba a ser puesta a prueba mucho más tiempo conforme avanzaban al mes de junio, porque el tiempo de estar juntos de Harry y Ginny estaba cada vez más restringido. Los Exámenes de Ginny se estaban acercando y por lo tanto se veía obligada a hacer correcciones por horas durante la noche. En una de estas noches, cuando Ginny se había retirado a la biblioteca y Harry se encontraba sentado junto a la ventana en la sala común, supuestamente terminando su tarea de Herbología pero en realidad recordando una hora particularmente feliz que había pasado junto al lago con Ginny a la hora de la comida, Hermione se arrebujó en el asiento entre él y Ron con una expresión molesta y cargada de sentido en la cara.
-Tengo que hablar contigo, Harry-
- ¿De qué?- Dijo Harry cargado de sospechas, sólo el día anterior Hermione le había dicho que se alejara porque estaba distrayendo a Ginny cuando debería de estar esforzándose para los exámenes.
Capítulo 28. La huída del Príncipe
[...]
Harry sintió a Fenrir desmayarse contra él, con gran esfuerzo empujó al hombre lobo a un lado mientras un chorro de luz verde se le acercaba volando. Se agachó y corrió de cabeza hacia la lucha. Su pie se topó con algo aplastado y resbaladizo que había en el suelo y trastabilló. Había dos cuerpos allí tirados, tumbados boca abajo en un charco de sangre, pero no tenía tiempo para investigar. Harry vio justo ante él una cabellera rojiza flotando como una llama: Ginny combatía con el nudoso mortífago, Amycus que le arrojaba un maleficio tras otro mientras ella los esquivaba. Amycus soltaba risitas tontas disfrutando de la diversión.
- ¡Crucio! ¡Crucio! No podrás bailar eternamente, monada.
- ¡Impedimenta!- vociferó Harry.
Su maldición alcanzó a Amycus en el pecho que soltó un chillido porcino de dolor. Sus pies se separaron del suelo, se estampó contra la pared opuesta y cayó deslizándose tras Ron, la Profesora McGonagall y Lupin, cada uno de ellos luchando con un mortífago. Tras ellos, Harry vio a Tonks luchando con un enorme mago rubio que lanzaba maleficios en todas direcciones. Rebotaron en las paredes que los rodeaban, rompiendo piedra y haciendo añicos la ventana más cercana.
- ¿De dónde has venido Harry?- gimió Ginny €¦ pero no tenía tiempo para contestar. Agachó la cabeza y echó a correr hacia delante esquivando por poco una explosión que estalló justo encima y cubrió a todos con trocitos de pared. €˜Snape no puede escapar, debo ajustar cuentas con él €¦ €™.
Capítulo 29. El Lamento del Fénix
[...]
-Ven, Harry...
-No-
-No puedes quedarte aquí, Harry... Vamos, ven conmigo...
-No-
No quería alejarse del lado de Dumbledore y no quería moverse a ninguna parte. La mano de Hagrid sobre su hombro estaba temblando. Entonces otra voz dijo:
- Vamos, Harry.
Una mano mucho más pequeña y tibia había agarrado la suya y estaba tirando de él hacia arriba. Obedeció a la presión de esta mano, sin pensar realmente en lo que hacia. Solo cuando había caminado ciegamente a través de la multitud, notó, a través de un vestigio de aroma a flores en el aire, que era Ginny la que lo estaba llevando de regreso al castillo. Voces incomprensibles lo golpearon, los sollozos y gemidos apuñalaban la noche, pero Harry y Ginny siguieron caminando, de regreso a los peldaños de las escaleras del vestíbulo. Las caras nadaban en los bordes de la visión de Harry, las personas le miraban con atención, cuchicheando, preguntándose, y los rubíes de Gryffindor brillaban en el suelo como las gotas de sangre, mientras se abrían paso hacia la escalera de mármol.
-Vamos a ir a la enfermería - dijo Ginny.
-No estoy herido - dijo Harry.
-Son órdenes de McGonagall - dijo Ginny - Todos están allá arriba, Ron, Hermione, Lupin y todos.
El miedo revolvió el pecho de Harry otra vez: Había olvidado las figuras inertes que había dejado atrás.
-Ginny, ¿Quién más está muerto?-
-No te preocupes, ninguno de los nuestros-
-Pero la marca oscura, Malfoy dijo que caminó sobre un cuerpo-
-El caminó sobre Bill, pero todo está bien, él está vivo-
Había algo, sin embargo, en su voz, que Harry sabía era de mal agüero.
- ¿Estás segura? -
-Por supuesto que estoy segura... él esta u-un poco desarreglado, es todo. Greyback lo atacó. Madame Pomfrey dice que el no-no se vera igual nunca más...-
La voz de Ginny tembló ligeramente.
-Realmente no sabemos cuales serán los efectos secundarios, quiero decir, Greyback es un Hombre Lobo, pero no estaba transformado-
-Pero los otros...Había otros cuerpos en la tierra-
-Neville y el Profesor Flitwick están heridos, pero Madame Pomfrey dice que estarán bien. Y hay un mortífago muerto, fue golpeado por una maldición asesina del rubio alto que estaba disparando por todos lados. Harry, si no hubiéramos tenido tu poción Felix, creo que habríamos sido asesinados, pero todo parecía habernos esquivado-
Habían llegado a la enfermería. Al empujar las puertas, Harry vio a Neville yaciendo aparentemente dormido, en una cama cerca de la puerta. Ron, Hermione, Luna, Tonks, y Lupin estaban agrupados alrededor de otra cama cerca del final de la sala. Ante el sonido de las puertas que se abrían, todos los miraron. Hermione corrió hacia Harry y lo abrazó, Lupin se movió hacia él también, mirándolo ansiosamente.
Capítulo 30. El sepulcro blanco.
[...]
Harry, Ron, Hermione y Ginny, pasaron todo el tiempo juntos. El maravilloso clima parecía burlarse de ellos, Harry podía imaginarse como sería todo si Dumbledore no hubiera muerto, y hubieran tenido este tiempo al final del año, los exámenes de Ginny ya habrían terminado, la presión de las tareas se habría ido....y hora tras hora se desahogó, diciendo las cosas que sabía que tenía que decir, haciendo lo que sabía era lo correcto, porque era muy difícil olvidar a su mejor fuente de bienestar.
[...]
- Supongo que tendré que aceptar que realmente se va a casar con ella - comentó Ginny más tarde, al igual que ella, Harry, Ron y Hermione se sentaron junto a la ventana abierta de la sala común de Gryffindor, mirando hacia los pálidos terrenos.
- No es tan mala - comentó Harry - uy, pero es muy fea- añadió apresuradamente, mientras Ginny levantaba la vista, y dejaba salir una risita.
- Bueno, supongo que si mamá puede soportarla, yo también. -
- ¿Alguien mas que conozcamos ha muerto? - preguntó Ron a Hermione, que estaba leyendo el Profeta con atención.
Hermione dio un respingo por el tono forzado de su voz.
- No - dijo ella en tono reprobatorio, al tiempo que doblaba el periódico - Siguen buscando a Snape, pero no hay seña...-
- Claro que no - dijo Harry, quién se ponía muy enojado cada vez que el tema salía a relucir. - No encontrarán a Snape sino hasta que encuentren a Voldemort, y considerando que nunca se les ocurrió en todo este tiempo...-
- Me voy a la cama - bostezó Ginny. -No he podido dormir desde... eh... bueno me hará bien dormir un poco-
Le dio a Harry un beso de despedida (Ron miró hacia otro lado fijamente) les hizo un gesto con la mano a los otros dos y se dirigió hacia el dormitorio de las chicas. En el momento que la puerta se cerró detrás de ella, Hermione se inclinó hacia Harry, con una expresión en su cara que ya conocía.
[...]
Harry vio a Ginny, Ron y Hermione: La cara de Ron estaba destrozada, mientras que la luz del sol lo cegaba, la de Hermione estaba llena de lágrimas, pero Ginny ya no estaba llorando más. Le devolvió la mirada a Harry con la misma mirada dura y resplandeciente que había visto cuando lo había abrazado luego de ganar la Copa de Quidditch en su ausencia, y Harry supo en ese momento que se entenderían el uno al otro perfectamente, y que cuando le dijera a Ginny lo que iba a hacer, ella no diría - Ten cuidado - o - No lo hagas -, sino que aceptaría su decisión, pues ella no esperaría menos de el. Entonces Harry se endureció para poder decir aquello que debía haber dicho desde que Dumbledore murió.
- Ginny escucha - dijo muy lentamente, mientras que los murmullos de las conversaciones se iban haciendo más fuertes alrededor de ellos, al tiempo que las personas empezaban a levantarse. - No puedo seguir involucrado contigo más tiempo, tenemos que dejar de vernos, no puedo estar contigo. -
Ella le contesto con una sonrisa torcida: - Es por alguna estúpida y noble razón, ¿verdad? -
- Es como....como vivir la vida de alguien mas, estas últimas semanas contigo - dijo Harry - Pero no puedo...no podemos......Tengo cosas que hacer solo -
Ginny no lloró simplemente se le quedó viendo.
- Voldemort usa a las personas que son cercanas a sus enemigos, ya te usó una vez, y fue solo porque eres la hermana de mi mejor amigo, imagina en que peligro estarías si seguimos con esto. El lo sabría, se enteraría, y trataría de llegar a mí por ti.-
- ¿Y que si no me importa? - dijo Ginny ferozmente
- A mi si - dijo Harry - ¿Cómo crees que me sentiría si este fuera tu funeral?, y fuera mi culpa...-
Ginny se volvió a mirar por encima de él, hacia el lago.
- En realidad nunca renuncié a ti - dijo -. Aunque no lo parezca. Siempre albergué esperanzas... Hermione me aconsejó que me olvidara de ti, que saliera con otros chicos, que me relajara un poco cuando tú estuvieras delante, porque antes me quedaba muda en cuanto tú aparecías ¿te acuerdas? Y ella creía que quizá te fijarías más en mi si yo me distanciaba un poco.
- Es que es muy lista - dijo Harry, tratando de sonreír, - Si tan solo te lo hubiera preguntado antes, podríamos tener meses....años quizá -
- Pero tu estabas muy ocupado salvando el mundo de los magos - dijo Ginny, a media risa - Bueno... no puedo decir que estoy sorprendida, sabía que esto pasaría al final, sabía que no serías feliz a menos que estuvieras cazando a Voldemort. Quizá es por eso que me gustas tanto. -
Harry creyó que no podría mantenerse firme en su propósito si seguía sentado al lado de Ginny. Observó que Ron abrazaba a Hermione, y le acariciaba el cabello mientras ella lloraba con la cabeza apoyada en su hombro, y que a Ron también le resbalaban lágrimas por su larga nariz. Con aire compungido, Harry se puso de pie, les dio la espalda a Ginny y al sepulcro de Dumbledore, y se echó a andar por la orilla el lago. Se sentía mucho mejor caminando que sentado, y cuando empezara a buscar los Horcruxs y matara a Voldemort, también se sentiría mejor que sólo pensado en ello...
Harry Potter y el Príncipe Mestizo
Copyright © J.K. Rowling, 2005.
Copyright © Ediciones Salamandra, 2006
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Marzo 2010 |